Los chicos de la basura, rebuscan sin buscar nada concreto, miran todo, cada bolsa, cada objeto, cada rincón. El olor es insoportable, excepto para quien no conoce otra cosa.
Cuenta la leyenda que un afortunado encontró algo tan valioso que nunca más se le volvió a ver por allí.
Los días pasan lentos, uno tras otro, entre miserias y tristezas, porquerías y desesperanzas.
La basura lo cubre todo, ninguno de los niños ha visto nada que no sea basura, ni por mucho que escarben ni por mucho que anden. Los días de lluvia se protegen con trozos de plástico o cartón, guardan el agua en bidones para poder beberla, los días de lluvia huelen diferente, hace frío, pero son agradables, quizá por su escasez.
Quizá algún día alguien haga que la basura se abra, dejando un camino, una salida, una esperanza, como en la película aquella en la que un hombre abrió un camino entre las aguas.
Los niños llegan en las naves, naves gigantes que transportan la basura, vienen dormidos y con víveres suficientes para aguantar un corto plazo de tiempo, algunos se adaptan, otros mueren, pero ninguno recuerda su procedencia, les evita sufrimientos innecesarios.
Hay algo que todos tienen en común, defectos físicos o psíquicos, niños no deseados, inútiles, o simplemente rechazados por el control de calidad.
El sol les quema la piel, nada filtra sus radiaciones, se protegen con harapos. Los más hábiles consiguen construirse objetos útiles, refugios, trampas para las ratas, armas para defenderse de los que intentan apoderarse de sus víveres.
Los que saben leer practican y decodifican los mensajes que perciben o creen ver en los textos que acompañan a muchos de los objetos, modos de uso, vacaciones maravillosas, algunos objetos curiosos solo tienen textos, palabras y palabras que enlazadas cuentan historias de mundos extraños y perdidos en el tiempo.
Estas historias les hacen generar mitologías, deidades, advenimientos, Apocalipsis, rituales y creencias en definitiva, que en ocasiones les hacen agruparse en tribus, bandas, grupos afines a una u otra deidad inventada, y en otras ocasiones provocan rivalidades y enfrentamientos entre ellos.
El planeta basura es enorme, muy grande, tan grande que nadie podría verlo todo, ni siquiera en varias vidas, hay países de basura, montañas y cordilleras de basura, mares de basura, ríos y lagos de basura, basura antigua y moderna, niñas y niños basura.
Nadie llega a adulto en el planeta basura, salvo las ratas, cucarachas y otros bichos inmundos.
Dicen que hace mucho tiempo, debajo de la basura había un paraíso donde la vida reinaba y que el planeta no se llamaba basura, sino que se llamaba Tierra.
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