Páginas

lunes 7 de junio de 2010

Relato de Carandarn

- ¿Te acuerdas de mí?
Cuando me preguntó no lo recordaba, ni uno solo de sus rasgos me resultaba familiar.
Pero insistió - ¿cómo es posible que no me recuerdes?
La situación era tan violenta que acabé diciendo que sí le recordaba.
Este reconocimiento provocó un largo monólogo, hablaba sin cesar de todo aquello que yo debía saber y no sabía.
Por mi parte esperaba reconocer algo de lo que contaba.
Sin embargo no fue así, durante el tiempo que estuvo hablando no supe quien era.

Cansado de tanto hablar, dejó de hacerlo y permaneció como en una nebulosa, estando y no estando, al mismo tiempo.
La incertidumbre me acercó a él, no estaba segura de que se tratara de algo real.
Estando cerca, empecé a reconocer, no era su rostro, no se veía, no era su voz, no estaba hablando.
No sabía qué era.
Me acerqué más, casi nos tocábamos, pero no, algo se me escapaba, quería tocarle y no podía.
¿Qué estaba pasando?

Pregunté yo - ¿Quién eres? Reconozco tu proximidad, tu esencia, pero no consigo saber más, es como si te diluyeras.
Y sucedió algo inesperado, como en una película.
Me contestó que así era, estaba olvidando sus rasgos, por eso me visitaba, por eso me preguntaba. Si conseguía que recordara permanecería vivo.
Sonó el despertador cuando pensaba en los amigos que ya no me acompañaban. Todos tenían rostro y sonreían.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada